El padre entrenador
23:10:00
por Nacho Moralo*
En este mundo de Dios, en el que el ritmo trepidante de la ciudad nos obliga a ir corriendo a todas partes: de casa al metro, en el metro un trasbordo, del metro al autobús, comes rápido para salir pronto, te lÃa el jefe, sales más tarde de los previsto y quemado, llegas a casa, cenas sin ganas, y te acuestas derrotado…. creo que hay un colectivo al que debemos proteger más que a todos, y ese es el de los NIÑOS; y lo pongo con mayúsculas porque me quiero referir a niños en todo su contenido: en edad y mentalidad.
Me explico:
Muchos padres- que ojo!, no dudo que quieran lo mejor para sus vástagos – en ese afán por conseguir de su hijo el más envidiado de la clase, no han empezado si quiera a andar cuando ya están rellenando la inscripción al club de turno de su ciudad porque es la única forma de que salga un Gasol, Navarro etc… y les saque de pobre. Graso error desde mi punto de vista puesto que en ese supuesto, ya desde pequeño el niño está inmerso en ese ritmo de vida, tardando una hora de ida y otra de vuelta en ir a entrenar.
El “habitat natural” del niño, hasta que adquiera cierta madurez (14-15 años), debe ser el colegio, donde se desarrollará tanto intelectual, como socialmente y por tanto, no está de más, también en el ámbito del deporte. Es más, será a través del deporte, donde el niño pueda aplicar los conceptos teóricos aprendidos horas atrás en el aula. Además, es en el patio de colegio (como reza algún cántico conocido) donde se deben forjar las amistades y lazos afectivos entre compañeros, enamorarse por primera vez y debatir sobre el partido de turno del fin de semana.
En fin, asà es como yo me he educado “deportivamente” hablando y como creo que es el camino correcto.
0 seres inteligentes han dicho y tú, ¿a qué esperas?