La figura del entrenador
14:04:00
por Javier Rodríguez Espinosa
"Corren malos tiempos para los entrenadores, si es que en alguna ocasión han sido buenos. A día de hoy, lo bueno, lo perfecto, son los jugadores "estrella", da igual que sus promedios de ataque raramente lleguen al 40 %, que se pasen por el forro de sus caprichos el bien llamado "juego colectivo" y que consideren a sus cuatro compañeros de batalla como cuatro postes en los que apoyarse antes de realizar uno de los llamados "tiros imposibles".
Hago esta reflexión desde el punto de vista de defensa del entrenador. Alguien debería decir que quien asume esta ingrata profesión, que en un noventa y nueve por ciento de los casos tiene sus comienzos desde el más puro altruismo, es una de las personas que más se mueven por amor a su deporte, que se ve obligado a luchar, por un lado, con los que mandan en su club por conseguir algún beneficio que él considera que redunda en su equipo, y por otro, se encuentra señalado constantemente por los jugadores, los cuales están interesados únicamente en jugar, por encima de cualquier táctica, de cualquier sistema e incluso de cualquier compañero. Eso conlleva tener la suficiente psicología para intentar que ese sentimiento sea capaz de ceder ante el bien general (la victoria) e intentar que todos se sientan parte importante de ese grupo y que cada uno cumpla con la labor que le es encomendada.
Realmente me pregunto si aquellos que hacen críticas sin ningún miramiento hacia la figura de un entrenador, son capaces de reconocer que detrás de cada uno de ellos existe un trabajo ímprobo de buscar las mejores soluciones para que un equipo sea eso, un equipo, y no un conjunto de individualidades en que cada uno haga lo que le dé la gana, y que eso conlleva, indefectiblemente, pasar muchas horas estudiando y analizando múltiples pormenores que, mentalmente, te ocupan las veinticuatro horas del día. Que hace que no puedas atender a tus seres queridos como realmente lo merecen o que pases de la euforia a la tristeza por un partido, o peor aún, por un simple entrenamiento.
Tampoco voy a negar la existencia de entrenadores estrella, los cuales sólo buscan figurar por encima de todo, pero de algo se puede estar seguro, todos buscan lo mejor para equipo y toman la solución que consideran más correcta.Y finalmente, si bien es cierto que los niños no se compran pizarras tácticas para idear sistemas de ataque sino camisetas de Gasol, O'Neal y compañía, sin esas pizarras y sin los entrenadores puede ser que esos jugadores nunca hubieran llegado a donde están ahora".
1 seres inteligentes han dicho y tú, ¿a qué esperas?