Estilo de juego

por Aito García Reneses Hace unos quince o veinte años cuando el fútbol estaba atravesando una crisis mucha gente comentaba que era muy abur...

por Aito García Reneses

Hace unos quince o veinte años cuando el fútbol estaba atravesando una crisis mucha gente comentaba que era muy aburrido, además se decía que cuando un equipo metía un gol ya se había acabado el partido. Sin embargo, el baloncesto era sensacional porque era muy dinámico y en casi todos los partidos había muchas variaciones en el marcador, hasta que el partido no se acababa no se sabía quién ganaría.

Tan generalizado era el pensamiento que la FIBA se añadió a la fiesta y quiso rizar el rizo, hoy todavía sufrimos las consecuencias de aquella dinámica.

En una reunión en la Federación Catalana se preguntó a los entrenadores sobre las posibles variaciones al reglamento que después deberían ser aprobadas. Casi todas iban encaminadas a dar aún más emoción al baloncesto. Por no ser pesado sólo voy a poner un ejemplo que finalmente se aprobó.

El equipo que hacía falta personal era sancionado a partir de un cierto número de faltas con un "uno más uno", es decir, el jugador del equipo contrario sobre el que se cometía falta personal tiraba un tiro libre, y sólo si lo convertía tiraba el segundo. Lógicamente el equipo que a falta de unos minutos para acabar el partido perdía, digamos por ejemplo por quince puntos, podía defender "a base de palos" y los que eran señalados como faltas el otro equipo tiraba un "uno más uno" que daba mucho menos rendimiento, en anotación, que un ataque normal. Con esto el que iba perdiendo tenía mas posibilidades de remontar la diferencia. Eso era producto de un reglamento que favorecía al que había hecho menos méritos para ganar el partido.

Recuerdo que, indignado, al final de la reunión de entrenadores en la que muchos estaban entusiasmados con la idea de hacer el baloncesto aún más emocionante propuse que si lo que se quería era fundamentalmente la emoción sin importar otras cosas como la justicia, pues se podía proponer, además de todas las reglas que se encaminaban hacia eso, que una vez terminado el partido se pudiese cambiar el resultado tirando una moneda al aire. Cara: se mantenía el resultado, y cruz: ganaba el otro equipo.

Tan impregnado estaba el baloncesto de esa filosofía que posteriormente se extendió a otros ámbitos como, por ejemplo, el sistema de competición. Se inventaron los Play-off y algunos de ellos realmente rocambolescos como uno de primera B que convertía absolutamente en inútiles las distintas fases que se jugaban a lo largo de toda la temporada.

Hubo cosas peores que éstas que comento. Estábamos tan orgullosos que nuestro deporte fuese tan emocionante que los árbitros también ayudaban a que los partidos estuviesen igualados.

Con todo eso de por medio, ¿quién convencía a los jugadores para jugar fuerte los cuarenta minutos?. La gente se fue adaptando a jugar al "tran-tran" durante 35 minutos para esforzarse sólo al final del partido. Estoy absolutamente en contra de esta filosofía. La belleza del baloncesto no hay que buscarla exclusivamente por el lado de la emoción del resultado sino fundamentalmente por el desarrollo de un baloncesto de calidad a lo largo de todo el partido.

Ya sé que hubiese sido una noticia de mucho más impacto que un equipo débil ganase al Chicago Bulls de los mejores tiempos en lugar de explicar a otros, que no lo habían podido ver, las maravillosas jugadas que habían tenido lugar. Lo mismo puedo decir en relación con el "Dream Team" de Estados Unidos que arrasó a sus rivales en los Juegos Olímpicos de Barcelona.
Afortunadamente esas reglas, como la del "uno más uno", ya no están pero aún nos quedan secuelas de aquella mentalidad que espero continúen desapareciendo.

Aquí os puede interesar

0 seres inteligentes han dicho y tú, ¿a qué esperas?