Trabajo: el camino del éxito
23:39:00
por David Augusto
Me ocurre como al ínclito Woody Allen al comienzo de su celebre película Maniatan: sé lo que quiero decir, lo estoy deseando contar, pero no encuentro las palabras adecuadas para comenzar con este pequeño articulo al que tantas, quizás demasiadas, vueltas le he dado.
Podía contaros lo que supone para mí escribir en esta web; o lo que este verano ha supuesto una medalla de oro para una persona que lleva enganchada a este deporte más de diez años; o simplemente hablar de lo abominable que me han parecido las camisetas que David Ster hizo vestir a ese grupo de amigos que se quisieron hacer pasar por los Sixers hace pocas fechas en Barcelona. Pero hoy, para mi presentación he escogido un tema un poco más profundo: el trabajo.
No me refiero a ese que la mayoría de nosotros realizamos con un jefe tras nuestra cabeza que solo decirnos lo que hacemos mal. No, me gustaría hablar de ese trabajo que nos lleva a ser mejores.
Hace unos días, leyendo un diario deportivo de tirada nacional encontraba una entrevista con Varna, ese tatuado pívot de la Casa Blanca que tan buena impresión esta causando en caótico (en cuanto a resultados) comienzo de este nuevo curso ACB, en ella hablaba de su contrato, de sus hijas y de sus tatuajes; cosas que sinceramente, me parecen un tanto aburridas, pero hacia el final este pívot de 213 centímetros hablaba de su experiencia en la NBA; y por lo tanto de sus vivencias junto a Michael Jordan. Contaba el bueno de Ratko que cuando el llegaba a entrenar, camino a los vestuarios, miraba la pista, y allí se encontraba MJ, tirando; mientras el resto de sus compañeros (rookies, sophomores y demás especies que rondan por las pistas americanas) se estaban cambiando en el vestuario. Mientras, él, Michael Jordan, el mejor jugador de todos los tiempos, estaba allí solo, trabajando su tiro, a sus 39 años, sabiendo que todo el mundo estaba a sus pies.
El trabajo, eso que tanto nos cuesta, es quizás lo que distingue a los hombres, simples humanos de carne y hueso, de los genios, esas leyendas que por muchos años que pasen nunca perecerán, de las cuales Michael forma parte. Para despedirme me gustaría recordar las palabras de otro genio, este de la pintura y español, Pablo Picasso: “si llega la inspiración, mejor que me coja trabajando”.
A disfrutar del basket, amigos.
0 seres inteligentes han dicho y tú, ¿a qué esperas?