El tirador, esa rara especie

por Dawidh El tirador, esa especia única que desde la lejanía nos sorprende con sus grandes logros y hazañas, que con su sola intuición pued...

por Dawidh

El tirador, esa especia única que desde la lejanía nos sorprende con sus grandes logros y hazañas, que con su sola intuición puede cambiar el curso de un partido, de una liga o quizás incluso de la historia. Por que ¿Quién no recuerda a Alberto Herreros anotando su último tiro contra el TAU en aquella maravillosa final de la ACB? ¿Qué hubiese pasado si Nocioni anotase aquel triple contra España?

Se cuenta que los grandes tiradores han repetido tantas veces su tiro (con su gesto), que al final lo toman como propio, algo, quizás, automático e irracional, algo en que no deben pensar, recortando así esa décima de segundo necesaria para pasar a formar parte de este selecto club de jugadores.

¿Quiere decir que un tirador se hace? No, no lo creo. Sería demasiado fácil pensar que todo se debe al trabajo individual del jugador; sería demasiado simple decir que todo se debe a la práctica. Todos nosotros tendríamos en nuestros equipos a ese tipo de jugadores capaces de cambiar el destino del partido en el momento en que nos interese. Quizás todo lo contrario, esos jugadores son la joya de la corona, el jugador que da el salto de calidad, que consigue que un equipo pase de buen equipo a equipo campeón. Cuando un niño se acerca por primera vez a una pista de baloncesto, hay niños que botan el balón, otros que les dan patadas (eliminémoslos) y la mayor parte tira.

Cuando el pequeño falla, recoge su balón y en ese momento se plantea la pregunta que desde mi punto de vista distingue los tiradores del resto de los jugadores. El tirador cojera el balón, volverá a su posición y de nuevo lanzara el balón hacia el aro y así en repetidas ocasiones hasta lograr la canasta.

Los tiradores nacen; saben que están allí, para recibir el balón y sin pensárselo, sin dudarlo, lanzarlo en dirección al aro con la segura confianza de que lo va anotar y hará el trabajo encomendado; quizás, lo que se entrene sea al jugador “anotador”, dentro de los cuales existen los anotadores de larga distancia. A un tirador le da igual donde este la canasta porque sabe que va a anotar, sin ningún tipo de duda. Jugadores como estos son escasos y apreciados por los entrenadores y los aficionados, pero sobretodo por los amantes del baloncesto. Cuando uno de ellos se va, como últimamente se han ido Kukoc o Reggie Miller, uno sabe que se va un jugador especial, que quizás no aparezca en los cromos ni las gradas estén llenas de camisetas con su número, pero que tiene algo que los diferencia del resto

El tirador sabe, que aunque falle el tiro, el próximo lo anotara y no tendrá ninguna duda al recibir el balón y levantarse de nuevo.

A disfrutar del baloncesto amigos.

Articulo escrito para
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