Por el Amor de Dios

Supongo que antes de hablar de esta obra habría que hablar de su autor pero quizás eso nos llevaría demasiado tiempo y también demasiadas du...

Supongo que antes de hablar de esta obra habría que hablar de su autor pero quizás eso nos llevaría demasiado tiempo y también demasiadas dudas nos asaltarían (sobre todo sobre si es un artista, un provocador, ambas cosas o tan solo un jetas con suerte) pero antes de presentar al autor me gustaría hablar de la obra en cuestión.

Bajo el nombre que da título a este post (For the Love of God) podemos encontrar esta calavera del siglo XVIII con incrustaciones de platino y 8601 diamantes (importante el "un" diamante ya que por si mismo tiene un valor de 8 millones de dólares). Os preguntareis cuanto os costaría hacer vuestra propia calavera con la que adornar la mesa del comedor, pues bien, el precio de coste de esta obra es de 20 millones de euros y con ella el artista pretende representar “la victoria definitiva sobre la muerte”.

Y aunque os parezca de mal gusto, aunque no os parezca arte, aunque os de miedo o desate en vosotros sentimientos de animadversión, os diré que esta obra se vendió; se vendió por 74 millones de euros (o lo que fueron en su momento 100 millones de dólares) nunca se supo quien había sido su comprador ya que por él (o ellos, tal y como se demostró más tarde) intervino la galería de arte londinense White Cube.

Y es que esta obra fue adquirida por un grupo de compradores que se unieron en su puja en el cual se encuentra el propio Hirst y la mayoría de sus marchantes de arte, amigos personales del artista… con ello consiguieron mantener los precios y el mercado del artista británico intacto (e incluso hinchar los precios de sus obras ya existentes).

¿Es arte? ¿Es una provocación? ¿O es simplemente que los humanos (o por lo menos algunos de ellos) son capaces de comprar mierda mientras tenga una marca? Ah, por cierto, la marca, el autor, el artista en este caso no es otro que el díscolo Damien Hirst.


Aquí os puede interesar

4 seres inteligentes han dicho y tú, ¿a qué esperas?