La Vida Abismal

Llegué a La Vida Abismal por su protagonista: Oscar Jaenada que una vez más da vida a un personaje excesivo. Pero vayamos poco a poco. Hay...

Llegué a La Vida Abismal por su protagonista: Oscar Jaenada que una vez más da vida a un personaje excesivo. Pero vayamos poco a poco.


Hay directores que están por encima de las sus películas, eso no quiere decir que sean mejores o peores, más o menos comerciales, simplemente hacen las cosas de una manera muy concreta. Y dentro de esta clase de directores encontramos al catalán Ventura Pons (que como bien supondréis es el director de esta cinta). Por lo tanto, nos situamos en una película de personajes, una película con un claro trasfondo melancólico que nos acerca tiempos pasados.

Sin duda el peso de la cinta lo lleva Oscar Jaenada (dejando a José Sospedra como un simple invitado a la función), Jaenada retrata al hombre del que Joaquín Sabina hablaba en Conductores Suicidas; un hombre que vive al filo de la navaja teniendo claro que cada noche puede ser la última, cada timba puede ser la definitiva… sé que no soy objetivo, que Jaenada es uno de mis actores fetiche pero esta vez puedo decir que su actuación es arrolladora; se come la cámara en cada escena, en cada fotograma… sí, él es la historia, él es la película.


Pero hemos de saber que La Vida Abismal no es una película redonda, de hecho no me parece una gran película, interesante sí (por las partidas de cartas y por el inmenso Oscar Jaenada) pero le falta mucho: en ningún momento nadie le da réplica a Jaenada y Pons tampoco cierra la película… quizás un personaje como El Chino hubiese merecido algo más.

La Vida Abismal sería una vida sin sentido si Oscar Jaenada no estuviese en ella.

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