El Invierno en Berlín (II)

Y a la mañana siguiente Berlín nos saludó vestido de esta manera: Nosotros, que pensábamos que las ciudades blancas solo existían en las pe...

Y a la mañana siguiente Berlín nos saludó vestido de esta manera:


Nosotros, que pensábamos que las ciudades blancas solo existían en las películas de Hollywood, descubrimos que en ocasiones la ficción se parece mucho a la realidad.
Tras abandonar el hotel decidimos que nuestra primera parada debía ser Alexanderplatz, uno de los más importantes puntos neurálgicos de la ciudad, desde el cual podríamos movernos a nuestro antojo.

Lo primero que llama la atención al llegar a Alexanderplatz es la Torre de Televisión, Fernsehturm , que cuenta con una altura de 318 metros erigiéndose así como la construcción más alta de la capital germana, siendo además la torre de televisión más alta de toda Europa. Su construcción comenzó en 1969 y fue impulsada por la República Democrática Alemana (RDA) siendo la imagen de la parte oriental de la ciudad.

Una vez Alexanderplatz decidimos comenzar nuestro paseo por Karl-Liebknecht-Strasse, como supondréis no hace falta que os diga que nos encontramos en el sector oriental de la ciudad, y que teníamos pensado pasear por una de las calles más emblemáticas de la RDA para tomar Karl-Liebknecht-Strasse desde Alexanderplazt debes pasar por el Reloj Mundial, un reloj que nos dice la hora en cualquier punto del mundo; Karl-Liebknecht-Strasse es una inmensa avenida con edificios ajardinados a ambos lados, paseando encontramos el Kino Internazional, anteriormente un elitista teatro comunista, hoy en día una de las discotecas más fashión de Berlín y es que hoy en día el bloque occidental colonizó al oriental.

Tras pasear por esta calle decidimos regresar de nuevo a Alexanderplazt (ya en metro, que con la tontería ya llevábamos un par de kilómetros en las piernas); una vez allí decidimos salir por el lado opuesto de la plaza, donde pudimos encontrar el actual ayuntamiento de Berlín. Tras una breve parada para las típicas fotografías decidimos acercarnos a Berliner Down, la catedral (protestante) de Berlín. Camino a la catedral tropezamos con el Dom Aqueren, que se encuentra en el interior de Hotel Radisson SAS (en Karl-Liebknecht-Straße), se trata de un acuario vertical que es atravesado por un ascensor de cristal que nos trasporta hasta un mirador sobre la ciudad. En el tanque podemos encontrar 5 tipos de especies diferentes, evidentemente no las hemos contado, pero eso es lo que decía el folleto.

Tras esta particular parada decidimos continuar el trayecto programado (solo nos quedaban unos metros para la meta). El Berliner Dom se construyó entre 1895 y 1905 y la podemos enmarcar dentro del barroco en sus orígenes, ya que más tarde fue remodelada por Karl Friedrich Schinkel siguiendo los patrones del neoclasicismo. La visita de hoy era solo exterior ya que preferimos ver primero el conjunto de Berlín para más tarde profundizar en lo que nos hubiese parecido más interesante.

Desde las escaleras de acceso a la Catedral si giramos nuestra cabeza hacia la derecha podemos contemplar el Altes Museum que cuenta con una de las más importante colecciones de arte egipcio del mundo, donde destaca por encima de todas las piezas el busto de la Reina Nefertiti; sí ese mismo que estáis imaginando ahora mismo, ese cuya foto aparece en todos los libreo de historia por los que hemos estudiado. El Altes Museum da paso a la llamada Isla de los Museo, una pequeña isla declara Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y al que se le ha llamado así porque contiene el Neues Museum (Nuevo Museo), Alte Nationalgalere (Antigua Galería Nacional), el Museo de Pérgamo (su entrada está en obras), el Museo Bode y el Museo Alemán de Historia. Si he de escoger uno de ellos me quedaré con este último, concretamente con su reciente ampliación: su escalera de caracol acristalada es cuando menos impactante, muy al estilo de la escalera principal de Guggenheim de Chicago.



continuará
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