Álvaro Siza y el Mar (o A Casa de Chá Boa Nova)

É obrigatório dedicarnos algumas horas da nossa vida a saborear momentos inesquecíveis! Suspenda a respiração e aprecia o seu almoço, jant...

É obrigatório dedicarnos algumas horas da nossa vida a saborear momentos inesquecíveis!

Suspenda a respiração e aprecia o seu almoço, jantar ou um chá, será apenas um pretexto para demorar o olhar na magnífica paisagem que se estende à sua frente.

Estas son las primeras líneas de la carta de A Casa de Chá Boa Nova proyectada y construida bajo las órdenes del probablemente mejor arquitecto portugués de la historia: Álvaro Siza. Comenzaré esta vez por mi opinión personal.

A veces ves cosas y piensas "yo iré allí", "yo pasaré por sus calles", "yo...", todos tenemos una lista de sitios que nos gustaría visitar, recorrer o en los que simplemente nos gustaría sentarnos a disfrutar, como la Puerta de Brandenburg la Casa de Chá de Álvaro Siza es uno de esos sitios que ya puedo borrar de dicha lista.
Y es que Boa Nova va mucho más allá de la comida que disfrutamos (excelente por cierto) o del precio de la carta, Boa Nova es parte de la historia arquitectónica lusa, es el reflejo de una transición arquitectónica ya no solo portuguesa si no incluso europea Boa Nova es Historia, Historia con mayúsculas.

Sentarte en esas sillas cincuentonas (sí, se diseñaron en exclusivo para ese local entre 1958 y 1963) a contemplar el bravío océano atlántico es uno de esos momentos inolvidables que nos sugiere la carta... su techo de madera sin ningún punto de luz, sus vistas a los acantilados... para mí esa comida será inolvidable e irrepetible.
En 1956 Fernando Távora gana el concurso para el diseño del Restaurante y Casa de Té Boa Nova, Távora elije su ubicación: los acantilados que ponen fin a la playa de Matosinhos (municipio próximo a Porto en aquel momento). Pero Fernándo Távora no se hace cargo del proyecto, se lo cede a su prometedor colaborador, el desconocido en aquel momento, Álvaro Siza.

Allí, en aquellos acantilados seleccionados por su maestro, Siza decide crear un edificio abierto al mar y alejado de la tierra: se separa 300 metros de la sinuosa carretera que da acceso al restaurante y coloca bajo la inmensa piedra el comedor totalmente acristalado en su cara oeste generando así la llamada "construcción del paisaje", extendiendo la caída de los vidrios (gigantes en aquel momento) hasta el suelo otorgándole así la sensación de comer sobre el propio acantilado al comensal.
Paredes de mampostería, pilares de hormigón visto, vidrios gigantes, maderas en paredes, techos y escaleras crean un conjunto aun actualmente, 52 años después de su diseño y medio siglo después de su construcción, estimulante y una referencia dentro de la arquitectura moderna.

Por cierto, cuenta la leyenda que en una noche de fuerte tormenta, una gran ola de mar atravesó los cristales de la Casa de Té y destruyó la mayor parte del mobiliario y del interior. ¿Leyenda? ¿Realidad? Tan solo podemos decir que A Casa de Chá Boa Nova fue restaurara según los planos originales y la supervisión del propio Siza en 1991.

Es obligatorio dedicarnos algunas horas de nuestra vida a saborear momento inolvidables!

Aguante la respiración y disfrute de su almuerzo, merienda o la cena, es sólo una excusa para echar un vistazo a los magníficos paisajes que se extiende por delante.

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