¿Por qué no he jugado más minutos? (I)

Esta no es más que una simple reflexión a un pregunta (simple y comprensible a partes iguales); esta es una reflexión a una pregunta que un...


Esta no es más que una simple reflexión a un pregunta (simple y comprensible a partes iguales); esta es una reflexión a una pregunta que un entrenador ha escuchado mil y una veces y que otras tantas escuchará:

- ¿Por qué no he jugado más minutos? -

La respuesta es realmente difícil y compleja, tan difícil y tan compleja que muchas veces termina derivando esa explosión tan conocida, en esa “porque no me da la puta gana” zanjando así cualquier tipo de nueva pregunta o discusión, en ese momento, el entrenador y el jugador tienen algunas cosas en común, se odian mutuamente y ninguno está contento… pero sí, muchas veces zanjar de manera radical es la única manera de poner fin a esa “maravillosa” pregunta.

Pero no nos quedemos en esa respuesta, seamos maduros, vayamos más allá de esa respuesta que no pretende aclarar nada, tan solo poner punto y final a la cansina conversación busquemos entonces los motivos por los que un jugador dispone de menos minutos.

Los motivos pueden ser múltiples y muy diversos pero yo creo que los podíamos reducir a uno: los compañeros (sí, tus compañeros, jugador que ahora mismo te estás dando por aludido), esos que te animan pero que a la vez luchan y compiten contigo por esos minutos de los que ahora ya no dispones, están en mejor momento que tú y aportan mucho más al equipo y da igual que tú comenzaras la temporada mejor, o que hace unos años fueses el líder del equipo, hoy tan solo eres ese jugador que juega un par de minutos, los minutos de necesaria recuperación de tus compañeros… ahora, ahora los focos ya no te apuntan ,ahora, ahora ya no eres el líder, en el mejor de los casos serás visto como uno más de la manada, aquel líder del pasado hoy ha desaparecido.

Respira, esta montaña rusa no ha hecho más que comenzar, preguntemos de nuevo “¿por qué está sucediendo esto?” (esta pregunta es mucho más adecuada ¿no lo crees?). Hace unos años, unos meses, unos días… sabías más que el resto, eras mejor, lo notabas, lo sabías, confiabas en ti mismo. Un segundo “confiabas en ti mismo” ¿Dónde está esa confianza ahora? Te giras, no está detrás de ti, miras a un lado y a otro, no aparece ¿dónde está?

mañana seguimos con la reflexión...

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