Everybody Lies
17:01:00Bogart fumaba su cigarro sin filtro, la pelÃcula era en blanco y negro. Sam tocaba un piano prestado. Humphey querÃa escuchar “As time goes ...
Bogart fumaba su cigarro sin filtro, la pelÃcula era en blanco y negro. Sam tocaba un piano prestado. Humphey querÃa escuchar “As time goes by” pero nunca le pidió a Sam que la tocase otra vez, aquella serÃa la primera vez.Me miraron, fruncieron el ceño y me dijeron que si no me portaba bien los reyes me dejarÃan carbón aquella noche. Años después descubrà que los reyes eran los padres, que los de verdad toman el sol en pelotas en la cubierta de El Fortuna pero que el derecho de pernada se habÃa quedado obsoleto en la edad media.
Aparecieron en la pantalla de televisión y nos dijeron que debÃamos luchar por un mundo libre, al dÃa siguiente comenzaron a arrasar un pequeño paÃs en Oriente Medio.
Aquella misma tarde levantó su ceja y dijo: “En esta Champions League de las economÃas mundiales, España es la que más partidos gana, la que más goles marca y la menos goleada” me cuentan que España debuta el próximo fin de semana contra el Club Deportivo Perdoma.
Una mañana se presentó ante los micrófonos, acarició su barba y nos dijo: “todos los seres humanos, por el hecho de serlo, tienen derecho a los servicios básicos fundamentales”, la semana siguiente, privatizó la sanidad (y ahora va a por la educación).
Nos abrazamos, nos besamos y me dijiste que envejecerÃamos juntos ahora envejeces con otros y yo he rejuvenecido sin ti.
Esta vez tampoco era lupus porque ya sabéis que “todo el mundo miente”.
¿Por qué Sabina ya no nos nombra?
17:01:00Tú, con tus ojos color verde marihuana, me preguntas porqué los mayores superamos esa fase tan Sabina. Me dejas frÃo, helado y lo que e...
Tú, con tus ojos color verde marihuana, me preguntas porqué los mayores superamos esa fase tan Sabina.
Me dejas frÃo, helado y lo que es peor sin respuesta.
Pero de vuelta a casa enciendo un cigarrillo, ordeno mis papeles y me doy cuenta que un dÃa decidà coger mis cosas y mudarme de la Calle MelancolÃa, que a la orilla de la chimenea se está bien pero que el frÃo no es tan malo como lo pintan e incluso puedes esquiar entre nieve que ya no es solo farlopa.
Que las princesas o las barbies, por muy superstar que sean, terminan convirtiéndose en rubias más o menos de la cuarta fila pero sobre todo que aunque nos hayan robado el mes de abril, tranquila, mañana llega mayo.
La Cuarta Dimensión (Ejercicio 1) (y II)
17:13:00...y armándote de valor (o apoyándote en el alcohol de la noche anterior) te giras. Y descubres… y descubras una hermosa mujer probablemente...
- Ugghat…sonnn – logras decir en un uso magistral de la lengua cervantina
- Oh! No hay duda: eres nuevo por aquà – responde ella con una amplia sonrisa
- …AquÃ… - bien, ahora ya sabe que no eres extranjero tan solo gilipollas
- Sà – responde mientras rÃe – por esta dimensión
- …Qué? … - ya casi tienes el Premio PrÃncipe de Asturias de Literatura… último esfuerzo
- SÃ, acabas de llegar a la cuarta dimensión. Tus ropajes te delatan –
Espera, espera, espera… ¿Cuarta dimensión? Y lo que es peor… estoy despeinado, con barba de tres dÃa, probablemente huela a choto y este bellezón ¿se está fijando en mis “ropajes”? Aquà algo no está bien
- Perdona, ¿has dicho cuarta dimensión? – felicidades, has unido coherentemente más de tres palabras
- SÃ. Eres uno de los afortunados que ha encontrado una portal interdimensional – responde ella totalmente convencida de lo que dice
Ahora sà que estás flipando ¿portal interdimensional? SÃ, claro y Lance Armstrong es un ejemplo de trabajo y superación… Pero lo peor no es eso: lo peor es que en tu interior algo dice que te acabas de enamorar, una vez más te has enamorado de una loca ¿por qué siempre están locas? Pero centrémonos, no estamos hablando de ella, estamos hablando de un portal interdimensional… He encontrado un portal interdimensional te dices mientras ves como un conejo gigante con una servilleta a cuadros blancos y rojos (no podrÃa ser de otra manera, es una dimensión más no un universo diferente) persigue a un hombrecillo que es una mezcla entre Karlos Arguiñano y Frodo Bolson.
“Bueno, creo que es el momento de dejar de beber y de cambiar de compañÃas” y es que tu madre tenÃa razón el Rizoma ese no iba a traer nada bueno. Pero en ese momento conectas con el mundo “real” y aquellos preciosos ojos siguen instalados ante ti.
- Sinceramente, creo que anoche bebà demasiado – le dices a tu nueva amiga
- No, no, no me escuchas – eso te suena – has encontrado un portal que comunica dos dimensiones
- No, yo solo entré al baño de las mujeres, es que… - replicas
- Es que nada… ¿por qué los humanos sois tan cerrados de mollera? ¿por qué solo puede existir vuestro universo? ¿por qué sois tan ombliguistas? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?
“Está claro que aunque se trate de dimensiones diferentes siempre tenemos puntos de unión” piensas mientras recuerdas a Mourinho.
- Y además te pones a pensar en futbol!!! – te suelta el bellezón mientras clava esos ojos que antes te parecÃan preciosos y ahora te dan miedo en ti
- Perdón ¿cómo sabes que pensaba en…? –
- A diferencia de vosotros – te corta – en esta dimensión trabajamos para conseguir un mayor rendimiento cerebral y no solo pensar en balones y tetas… que ya me las has mirado tres veces y sÃ, sà son naturales… (cretino)
Sin saber dónde meterte bajas la mirada al suelo.
- Qué mono eres cuando te pones rojo – dice
“¡Joder! Además de leer la mente también puede ver lo que quiera” piensas…
- No, lo que pasa es que te estás comportando como el niño que quiere dar el primer beso – te dice
SÃ, no ha duda, estás enamorado, te dan igual las dimensiones, los universos, los besugos en bicicletas que ArguiFrodo esté vivo o muerto o que el conejo haya sufrido una indigestión… lo único que te importa es ella, la única que te importa es ella. Levantas la vista del suelo, miras directamente a sus ojos azules mientras avanzas hacia ella, mientras la tomas por la cintura y la besas.
Te fundes en el beso perfecto, un beso a los “Love Actually”, un beso histórico, mágico, un beso que como tú al caer al abismo de la cuarta dimensión quedará suspendido hasta que de nuevo abras los ojos y los abres… ahora sus ojos ya no son azules, son oscuros e inmensos. Ahora sus ojos no son tensos, ahora están cargados de odio y rabia. Ahora a sus labios perfectos le rodea una perilla peluda y sus redondos y naturales pechos no son más que fornidos pectorales bajo una camiseta de Los Suaves…
Poco a poco te separas de “tu amada” mientras ella o ahora él te recoge del suelo y te levanta mientras tu cabeza golpea de nuevo la taza del váter del baño de mujeres, para terminar más tarde contra la pileta tras esquivar con más pena que gloria el marco de la puerta. Arrastras cruzas todo el bar, solo ves el tatuaje del portero, los zapatos y botas de los allà congregados y un par o tres colillas… ya no suena Gabinete Calagari, suena un cantautor imitando a Calamaro, como tú: con más pena que gloria. Y ahora, que ya estás acostado en la acera después de haber barrido todo el bar, ahora que la gente que pasa en bicicleta ya no son besugos (bueno alguno sà pero no besugos de los que nadan por el fondo del mar), ahora que en vez de ver a conejos corriendo tras cocineros tan solo ves personas que te esquivan con cara de asco, miedo y pena, ahora, ahora la echas de menos pero has descubierto una de esas preguntas que se hace la humanidad ¿por qué las mujeres van de dos en dos al baño? Está claro, para no caer en la cuarta dimensión.
La Cuarta Dimensión (Ejercicio 1) (I)
17:13:00Apoyado en la barra del bar y posando la cerveza con la suavidad tÃpica de aquel que lleva media caja de las mismas decidà entonces encamina...
Con más pena que gloria, tras haber atravesado el local repleto (de personas, personajes y demás animales de compañÃa), llegué por fin a la puerta del aseo. Agarré el pomo de la puerta y accioné su mecanismo… vale, estoy borracho, quizás no he hecho el juego completo… de nuevo bajé y subà mi mano haciendo el recorrido completo de tirador. Ocupado, cerrado, lleno, me da igual, no es el momento para imaginar que podrÃa estar sucediendo en aquel pequeño habitáculo a otrora lugar de perversión, mi vejiga al borde de la explosión pedÃa vaciarse, tomé entonces la peor decisión de mi vida: girar 180 grados y sigilosamente entrar en el baño de mujeres.
Con una celeridad impropia de aquel que se ha bebido un par (o un par de pares) de cervezas cerré la puertas tras de mà y aun a oscuras comencé a palpar la pared en busca del interruptor. Comencé recorriendo la pared de la derecha pero no allà no encontré nada ¿estará entonces en la pared de la izquierda? … Mmmm… ¿detrás de la puerta? Bueno, vale, no estás en condiciones para ese tipo de valoraciones y es entonces cuando al más puro estilo remolino Bisbal decides girar tu cuerpo para quedarte enfrentado a una nueva pared, avanzas el pie derecho y caminas hacÃa la pared y notas como en lugar del suelo te encuentras la nada…
Comienzas a caer mientras de tu garganta no consigue salir ni una sola palabra de socorro; tan solo caes y segundo tras segundo la música del bar se va atenuando hasta que no escuchas nada… nada, ni música, ni el aire rozando contra tus orejas… nada. En ese momento crees que has muerto y piensa que la muerte es una mierda: ni dolor, ni sangre, ni imágenes ante tus ojos, ni luz al fondo del túnel… tú no has encontrado nada y ahora que te fijas: tampoco has encontrado suelo contra el que estrellarse. Decides entonces abrir los ojos.
Poco a poco ves como la luz se cuela bajo tu párpado y en tus oÃdos suena “La Fuerza de la Costumbre” de Gabinete Caligari (hacÃa décadas que no escuchabas esa canción). Y en ese momento, en el momento que piensas que todo no ha sido más que un sueño, escuchas a tu espalda:
- Perdona ser bÃpedo, estás en medio del carril-bici –
Decides, totalmente desubicado apartarte y excusarte…
- Lo sient… -
No llegas a terminar la frase que ahogas en un grito mientras a tu interlocutor parecen salÃrsele los ojos de sus órbitas. Con cara de extraño te mira mientras de nuevo comienza a pedalear.
Tú mientras de rodillas sobre la acera intentas ahogar ese grito de niña que se acaba de hacer con el control de tus emociones e intentas apartar las manos de tus ojos. Es en ese momento en el que descubres que esto no es un sueño, un mal viaje o un blancazo. Ves de nuevo como una bicicleta se aleja y en ella distingues a un besugo de unos 80 kilos vestido con traje, corbata y un enorme sombrero pero besugo, besugo, de los que nadan por el fondo del mar. Te preguntas lleno de pavor dónde estás, si estás vivo, muerto o soñando… decides entonces hacer la prueba del pellizco: “si me pellizco y es un sueño seguro que me despierto” y te pellizcas pero no despiertas, te vuelves a pellizcar pero nada sucede… bueno sÃ, ahora además de flipando te duele el brazo de carajo.
- Amigo ¿está bien? ¿necesita ayuda? –
Escuchas tras tu espalda. Tienes miedo a volverte, tienes miedo a descubrir que extraño ser el, bueno en este caso “la”, propietaria de esa voz. Poco a poco...
¿Escribes? ¿Jugamos?
17:28:00Desde hace algún tiempo el amigo Enci está escribiendo poesÃa, sÃ, esos cuentos amorosos (la mayorÃa de las veces) que están escritos de ma...
Cualquier DÃa
17:07:00Algo golpea tu descanso. Suena una y otra vez. En ese momento decides abrir los ojos pero tus parpados no te responden. Lo intentas de nuevo...
Sales a la calle. Nadie te saluda, nadie te sonrÃe. Es lógico, tienes cara de perro. Entras al bar. Un cortadito, jefe. Suena Pepe Benavente y tus ganas de matar aumentan de nuevo. Discusión penalti o no. Messi jugón, Pepe paredón. El camarero se olvida de tu bocadillo de queso blanco. Hambre. Dejas un euro en la barra, te llevas el periódico. Es tu venganza por dejarte sin bocadillo y sobre todo por Pepe Benavente y su gallo.
Esperas con desgana al primer tranvÃa. Tienes que ir a trabajar. Luz. Agua. Facturas y comida. A tu lado dos mujeres hablan de sus respectivas operaciones. No escatiman en detalles. Anestesia. Puntos. Drenajes. Postoperatorio. Ya sabes tanto de medicina como Ramón y Cajal. Sabes de medicina y de la Pantoja y PaquirrÃn.
Ya dentro abres con desaire el periódico. Recortes, recortes y recortes. Despiertas por fin. Miras a la mujer biónica. Examinas desde lejos su cadera de titanio. La miras a los ojos y le plantas “señora, apague la televisión y abra un libro”. Te bajas en la parada. No es la tuya. Te da igual. Paras el primer taxi. Le dices que te lleve a casa. A tu cama arrugada. Pero nadie te escucha. El taxista discute por el manos-libres. Pepe paredón, el Barça otra vez campeón. Decides volver a casa caminando. Decides que hoy es el primer dÃa del resto de tu vida por que hoy es cualquier dÃa.
Ocho Segundos
17:06:00La verdad es que para hoy tenÃa programada otra entrada, pero ayer mientras paseaba por la red de redes antes del entrenamiento visité (si b...
Allà me topé con una historia que me puso (por su belleza) los pelos de punta; la verdad es que me da bastante igual si es verdad o es fruto de la imaginación del taxista, tan solo sé que es hermosa y que hoy me apetece compartirla con vosotros, espero que os guste tanto como a mÃ.
Ana es cardióloga y operó del corazón al que, años después, acabó siendo su marido. Durante aquella intervención el corazón de Carlos se paró ocho largos segundos. Ana no olvidará nunca la sensación de aquel corazón inerte entre sus manos. Lo recuerda cada noche, cuando acaricia la cicatriz en el pecho de Carlos.
Se enamoraron después, en el postoperatorio. Carlos habÃa llegado al hospital de urgencias, vÃctima de un infarto. Pasó directo de la ambulancia al quirófano. Asà pues, cuando Ana le abrió en canal, aún no se conocÃan. Ella no le habÃa visto antes y Carlos estaba inconsciente, sedado.
Tiene que ser raro conocer primero por dentro al que será el hombre de tu vida, manipular sus órganos antes incluso de haber escuchado su voz, de haber intercambiado unas palabras. Que a Carlos se le pare el corazón y Ana le salve y al salvarlo también se salve a sà misma. Que ahora el corazón de Ana se acelere cada vez que recuerda esos ocho segundos. Que Carlos le deba la vida a la mujer de su vida. Que Ana pegue su oreja al pecho de Carlos y escuche el corazón de Carlos y se duerma plácidamente con la cadencia de sus latidos.
Ahora, sentados bien juntos en el asiento trasero de mi taxi, después de contarme su historia, bromean:
- No habrÃa surgido el amor si Ana, en lugar de cardióloga, hubiese sido forense. Al menos yo no me habrÃa enamorado de ella.
- Yo me habrÃa enamorado igual. Siempre pensé que calladito estás más guapo.
- A veces creo que Ana, en aquel quirófano, se quedó con mi corazón. Que me lo cambió por otro de repuesto. Y que lo lleva siempre consigo. ¿Me enseñas el bolso?
- Qué tonto eres.
En esto se besaron. Fue un beso de esos que producen arritmias.
La Noche de Mi Muerte
17:02:00El ya pasado mes de agosto, el Diario de Avisos, puso en marcha su concurso estival de micro-relatos (el relato no podÃa exceder las 100 pal...
Pues bien, mi relato (o micro-relato) fue seleccionado para optar al gran premio final (que aún está pendiente de concesión) siendo asà publicado en las páginas del diario, concretamente el dÃa 15 de agosto.
Hoy, para comenzar septiembre y despedirnos del verano (sÃ, hemos vuelto a la rutina laboral) os dejo el mencionado relato, espero que os guste.
En ellas aparezco muerto. Solo. Inerte. Sin vida. Acostado en una cama que no es la mÃa, pequeña, estrecha, frÃa… cada dÃa temo más mi muerte y rezo, rezo para que si algún dÃa muero nadie encuentre jamás mi cadáver y es que no soporto pensar que cualquier dÃa Grissom pueda revolver entre mis cosas.
Carta de Despedida
17:03:00Comenzamos nuestra historia na Festa da Istoria (sÃ, se escribe asÃ, no me he equivocado) allá por 2005 ó 2004, hace tanto tiempo que ya ni ...
Juntos, pegados, hemos pasado por buenos y menos buenos momentos, hemos visitado diversos paÃses, conducido muchos coches, hecho alguna que otra locura… nos hemos portado bien, menos bien e incluso mal. Pero siempre nos hemos respetado, incluso cuando habÃa que engalanarse seguÃas conmigo ¡qué más da que fuese fin de año o un entierro, si nos tienen que querer que nos quieran como somos!
Ahora a cientos de kilómetros de donde comenzamos nuestra relación hemos (o has, mejor dicho) decidido terminarla; probablemente si nos sentásemos alrededor de una mesa hallarÃamos alguna manera de seguir juntos, prolongando lo nuestro pero tanto tú como yo sabemos que no serÃa lo mismo, que serÃa un parche, que no serÃamos nosotros… por eso, he decidido que pasarás a formar parte de la caja de los recuerdos, te dejaré allÃ, en esa caja negra que siempre coge polvo y allà estarás en futuras visitas.
Espero que seas feliz sin mÃ, espero yo serlo sin ti. Espero recordarte y no perder, encontrarte cuando te añore y sonreÃr al verte…
Que absurdo escribirle un post a una pulsera que se ha caÃdo pero ya ves, aquà me tienes.
El Mundo Tiembla
17:06:00En tiempos remotos existÃa la bella costumbre de contar historias, estas historias no solo servÃan para entretener al pueblo y divertirlo s...
En tiempos remotos existÃa la bella costumbre de contar historias, estas historias no solo servÃan para entretener al pueblo y divertirlo si no que además tenÃan una función mucho más importante: la aleccionadora. Los antiguos contaban historias para explicar lo que en aquel entonces era inexplicable o para transmitir como se debÃan hacer las cosas ¿acaso Jesucristo no utilizó parábolas (simples historias) con ese mismo afán?
Algunos lo sabréis (la biblioteca de mano asà me delata) que últimamente me estoy aficionando a los mito e historias clásicas, a las griegas especialmente, que si Zeus, que si Poseidón, que si Hércules, que si… un mundo de dios, semidioses y héroes, un mundo de ninfas e hidras, de perros cancerberos o de barqueros que piden tributo por sus viajes.
Y os acerco una historia griega la historia del titán Atlas, hijo de Japeto y de la ninfa Climene. Atlas se convirtió en lÃder de los Titanes en las guerras que enfrentaron a estos a los dioses del Olimpo mucho antes de la llegada del hombre a la tierra.
Tras cruentas batallas los Titanes fueron derrotados por los OlÃmpicos y Zeus castigó a Atlas a cargar con la bóveda celestial eternamente, manteniendo asé separada la tierra del cielo eternamente.
A veces tu mundo tiembla y notas como poco a poco se desmorona, a veces tan solo es una absurda y errada sensación, otras, las peores, es verdad… pero amigo, recuerda una cosa, cuando tu mundo tiemble siempre hay debajo un gigante que te ayuda a sujetarlo.
Otro DÃa en el Mundo (II)
17:06:00Comienzas y las cosas se empiezan a torcer, corriges el punto uno, lo vuelves a corregir, lo haces una tercera vez, una cuarta, una quinta, ...
Llamadas a casa tras el entrenamiento mientras te diriges al centro de la ciudad; quieres adelantar las compras navideñas y es que vivir entre aquà y allá es una locura y no sabes cómo serán las cosas… entras en el primer sitio con la intención de curiosear pero he ahà que encuentras los que buscas y una sonrisa malévola se esboza en tu cara. Cumplido el objetivo te vas a tomar café.
Hablas de Vespas, de Roma, de viajes, de la vuelta a casa, te tomas un café, luego otro y acabas con el tercero. Sabes que ella se pondrÃa de los nervios al verte tomar tanto café pero aprovechas su ausencia y cubres tu dosis de cafeÃna, te sientes como un niño haciendo una travesura a hurtadillas, te despides y pagas.
Camino a casa suena Radiohead, es ella, sonrÃes al ver su foto en la pantalla:
- Te echo de menos – suspira
- Y yo a ti… - respondes
Habláis un rato hacéis planes mientras caminas hacia casa, cuando te das cuenta estás intentando abrir la puñetera puerta, la cerradura te tiene realmente hasta los mismÃsimos pero hoy parece que se quiere portar bien contigo.
Entras a la habitación y encuentras el portátil entre las sábanas, lo abres: bandeja de entrada 0 ¡viva, viva! Prefieres ponerte entonces una tertulia polÃtica: que si Wikileaks, que si el Nobel, que si Cuba, que si Vargas Llosa… al final te da todo igual y decides echar cereales (de esos asquerosos que te hacen ir al baño) en tu taza favorita, decides que no habrá café, que ha llegado por hoy, que te terminaras los cereales y te irás de nuevo a cama, verás un peli y el despertador te levantará mañana a las 8, hay partido, hay juicio y temes el veredicto.
Es tarde, sigues solo en casa miras con cara de asco el hueco de la cama y piensas una vez más en el partido de mañana… apagas la luz y le das al play, mañana comienza otro dÃa en el mundo…
Otro DÃa en el Mundo (I)
17:07:00Ring, ring… ring, ring… Miras el despertador, es temprano, bueno, para la humanidad no para ti seguro que sà y es que la noche anterior fue ...
Miras el despertador, es temprano, bueno, para la humanidad no para ti seguro que sà y es que la noche anterior fue larga.
Te levantas de cama, entre la penumbra, hace ya horas que entra luz por la ventana te pones su batÃn, no es tu talla, de hecho parece más una capa de Darth Vader que un batÃn de andar por casa.
Recorres el pasillo arrastrando los pies mientras maldices el timbre, al que timbra y a su puta madre “esto es una casa honrada, no son horas de molestar” piensas. Llegas a la puerta, agarras con fuerza el pomo y abres sin haberte despertado… el descansillo vacÃo; sacas la cabeza, miras a la derecha, miras a la izquierda: nadie. Te asomas al hueco de la escalera y tres pisos más abajo ves como un hombre trajeado abandona el edificio, decides entonces volver a cama.
De camino a un ciénaga te encuentras con tu compañera de piso “joder, que repelente es, siempre con esa mirada de perdonavidas”.
- ¿Qué pasa? ¿Fue una noche larga? –
- ¿En tu casa no te dicen “buenos dÃas”? – respondes con voz de Tom Waits
- ¡Ay! ¡Cuándo cambiaras! –
- En dÃa que te vayas de aquÃ… - refunfuñas mientras cierras la puerta
Te metes en cama, las sábanas aun están calientes pero entra demasiada luz para dormir de nuevo (aunque no por ello vas a dejar de intentarlo); cierras los ojos y respiras hondamente… joder, huele a su champú… hace dos dÃas que no la ves y te parece una eternidad. Abres los ojos y programas el dÃa: entrenamiento, comprar regalos de navidad, ir a tomar un café al Ladrón… ¿es jueves o es viernes? Viernes, quizás una cerveza a la noche y para comer ya sacaré algo del congelador.
Decides que el dÃa a comenzado pero tú lo comenzarás desde cama, agarras el portátil… “internet funciona, menuda novedad” piensas, lees el correo, spam, basura, un correo de una antigua amiga que creÃas perdida, más spam… actualizas el blog y revisas esa web de trabajos de los que nunca te llaman, pierdes la esperanza.
Decides entonces calzarte las zapatillas y salir a correr. Comienzas a trotar, suena Foo Fighters aceleras el ritmo; sales de la calle, abandonas el asfalto, pisas las tierra, escuchas tus pies golpeando en el suelo decides entonces subir al máximo el volumen de tu reproductor. Corres, sudas, el cuello te palpita (amigo, ya no estás en forma!!!). Decides entonces atajar por el sendero de la derecha y llegas de nuevo a la puerta del parque. Bajas el ritmo y regresas a casa.
Al llegar a casa vas directo a la ducha: única parada el tendedero, tu presa: una toalla limpia. Te metes en la ducha y abres el agua, golpea en la bañera mientras de fondo suena Papillon y es que te has olvidado de apagar el iPod.
Te duchas con calma, te cagas en la alopecia, en la crueldad genética de tu pelo. Sigues planeando el dÃa, plantear el partido de mañana y llegas a la conclusión de que ella no estará en la grada y las cosas saldrán como tengan que salir, te planteas si tanto trabajo entre semana es útil… sabes que no pero te pagan por ello, luego entonces trabaja.
Llegas a la habitación con la toalla en la cintura, el ombligo húmedo y la cabeza aun mojada, tienes que cortarte el pelo… el 18, programas… te sientas en la cama desnudo y revisas sin esperanzas de encontrar nada interesante, asà es: tonterÃas del Facebook y spam. Suspiras y pones a Bowie, tarareas Heroes a la vez que te pones esa camiseta que tanto te gusta. Miras el reloj y… ¡Joder! ¡Llegas tarde! Toca correr camino al trabajo.
Ka, Oska y demás familia
17:07:00Siempre he caminado en mi mundo, sin prestar demasiada atención a quienes me cruzaba, siempre me han llamado más los carteles en las farolas...
Últimamente de camino a casa paso ante un par de escaparates interesantes, siempre tienen algo que serÃa interesante en el salón de cama, en la cocina, en la habitación… me entretengo mientras camino, es una distracción más.
Hace un par de dÃas han colocado en uno de estos escaparates unas matrioskas; las matrioskas son ese tipo de cosas que siempre, sin saber demasiado bien como, han conseguido capaz mi atención.
Cuenta la leyenda que cada mañana un carpintero ruso desafiaba el frÃo del dÃa en la búsqueda de madera con la que tallar sus instrumentos, sus juguetes, sus muebles… como cada mañana Sergei, asà se llamaba nuestro carpintero, salió al bosque en busca de su presa. Pasó el dÃa sin encontrar la madera adecuada, toda era verde o estaba demasiado húmeda para poder trabajar con ella. Apesadumbrado tomó el camino que le llevaba a su casa cuando en un instante un trozo de madera llamó su atención, probablemente no fuese la mejor madera del mundo, ni la que más posibilidades tenÃa pero algo sà tenÃa, algo inexplicable, algo que hacÃa que los ojos de Sergei no pudiesen despegarse un solo instante de ella.
Se apresuró, la cargo sobre su hombro y se dirigió al pequeño taller anexo a su casa.
Pasaron los dÃas y Sergei tan solo contemplaba aquella especial madera pero no sabÃa qué hacer con ella, por primera vez Sergei no sabÃa que tallar. Hasta que una mañana decidió tallar una muñeca. Cogió sus herramientas y se puso a trabajar en su nuevo proyecto, al terminar, miró a sus ojos y decidió quedársela y llamarla Matrioska.
Matrioska se convirtió entonces en la única compañÃa de nuestro solitario carpintero, quien cada mañana al levantarse se acercaba a ella y le decÃa al oÃdo “buenos dÃas Matrioska”, asà cada mañana de cada dÃa de cada semana hasta que una mañana la muñeca respondió a Sergei “buenos dÃas Sergei”. Sergei se quedó petrificado mirando a la muñeca pero en vez de sentir miedo por el extraño suceso Sergei se sintió afortunado, habÃa encontrado una compañÃa con la que hablar en sus largas horas de trabajo.
Tras varios meses conversando con Matrioska Sergei percibió como la muñeca habÃa mudado su carácter, ahora estaba más triste. Preguntó entonces Sergei a que se debÃa esto y Matrioska respondió que veÃa cómo todo el mundo tenÃa alguien a su lado, un hijo o una hija, con la que dejar algo de si mismo en el mundo. Entonces Sergei dijo a la muñeca: “si tanto lo anhelas yo te daré una hija; te abriré, sacaré madera de ti y crearé a Trioska, tu hija. Será un proceso doloroso Matrioska”, la muñeca mirándolo fijamente espetó al carpintero “en la vida, las cosas importantes merecen pequeños sacrificios”.
Sergei tomó a Matrioska y sus herramientas y comenzó a tallar de nuevo una muñeca fruto de Matrioska, nacÃa asà Trioska fruto de Matrioska, que desde aquel momento dejó de sentirse sola. Pero con el paso de los años el instinto maternal llamó a Trioska, como ya habÃa hecho con su madre, asà nació Oska quien cÃclicamente sufrió la llamada de su instinto como madre. En ese momento, cuando Oska pedÃa su descandencia, Sergei comprobó que tan solo quedaba madera para una muñeca más y asà nació Ka, una muñeca con bigotes, es decir, un muñeco; “Ka, eres un hombre, por lo tanto, tú no podrás tener descendencia” enfatizó el carpintero Sergei.

Decidió entonces introducir a Ka dentro de Oska, a Oska dentro de Trioska y a esta dentro de Matrioska. Al despertarse una mañana Sergei vio como Matrioska y su familia habÃa desaparecido, Sergei en ese momento se quedó desolado, comenzó entonces a buscar a su muñeca pero jamás la encontró.
Vale, lo acepto, esto es tan solo una pequeña adaptación que he hecho del cuento del poeta búlgaro Dimiter Inkiow, ya sé que las Matrioskas tienen un origen japonés y no ruso, pero también sé que en muchos momentos sonreÃr leyendo antiguas leyendas no está de más.
Han CaÃdo Torres
17:06:00Han pasado muchos años desde la primera vez que te vi, que nos vimos, tanto tiempo que ni tú ni yo lo sabemos con certeza. Han pasado tantas...
Han pasado muchos años desde la primera vez que te vi, que nos vimos, tanto tiempo que ni tú ni yo lo sabemos con certeza.
Han pasado tantas cosas desde aquella primera vez que nos vimos… han caÃdo torres y ciudades, han muerto genios, Benedetti, Ayala y tantos otros; han pasado dÃas y noches; han pasado inviernos, primaveras, veranos y otoños, conciertos pelÃculas, más dÃas y noches de las que somos incapaces de llevar la cuenta.
Hemos soñado, hemos construido castillos, derrumbado miedos, escaldo ideas; hemos llorado y reÃdo e incluso llorado de risa; hemos querido y sufrido, amado y odiado… hemos hecho tantas cosas…
Pero una vez más me siento ante al otro lado de la mesa, levanto la mirada y encuentro una vez más tus ojos, son tantas las veces que los he imaginado, y todo sigue igual… han caÃdo torres y ciudades, han muerto genios, Benedetti, Ayala y tantos otros; han pasado dÃas y noches; han pasado inviernos, primaveras, veranos y otoños, conciertos pelÃculas, más dÃas y noches de las que somos incapaces de llevar la cuenta.
Estimada Bibiana
17:08:00Estimada Bibiana: Sé que nunca llegarás a leer esta carta pero no por ello dejo de escribirla, lo hago porque asÃ, quizás, mi obtusa mente l...
Sé que nunca llegarás a leer esta carta pero no por ello dejo de escribirla, lo hago porque asÃ, quizás, mi obtusa mente logre entender cosas que en estos mismos momentos le resultan incomprensibles.
Entiendo tus polÃticas de igualdad, tuyas, de tu gabinete y de quienes te nombran para desempeñar tu cargo como ministra de Igualdad, me parecen acertadas y en ciertos aspectos necesarias; es necesario que hombre y mujer cuenten con los mismos derechos (y obligaciones, que de esto nos olvidamos con demasiada facilidad) en todos los ámbitos de la vida, no solo en el laboral.
Entiendo ya mucho menos esas polÃticas de discriminación, ya que aunque la misma sea positiva, la discriminación fue, es y será un concepto negativo. Porque debemos tener claro que para que exista un positivo (como en el caso de la discriminación) ha de existir un negativo. No logramos entonces igualar la balanza de la lucha de sexos (un concepto que alguien un dÃa creó pero que nunca se ha demostrado) logramos tan solo discriminar a una parte de la población pero esta vez en el otro sentido. Puedo llegar a creer (y sÃ, uso el verbo “creer” no el “entender”) que en ciertos ámbitos laborales esta discriminación es necesaria… vale, como decÃa un anuncio “acepto pulpo como animal de compañÃa…”.
Está claro que lo que no consigo entender es la discriminación, esa de la que no se habla, esa que nadie ve pero que la mayorÃa conoce, la discriminación que sufrimos los hombres. Te cuento Bibiana sin ir más lejos mi caso: soy nuevo en la ciudad quiero trabajar, sentirme útil, dignificarme como nos han vendido toda la vida los empresarios (si tanto dignificase el trabajar no sé porque los ricos es lo primero que dejan según consiguen sus millones), el otro dÃa me topé con una oferta, la miré, me miró, nos dimos cuenta que éramos tal para cual pero… dice Ismael Serrano que todas las historia de amor (o por lo menos las más bellas) terminan siempre en tragedia y esta no podÃa ser de otra manera…
¿Cuál es nuestra tragedia? Que es una oferta de trabajo cerrada para hombres… da igual que mi curriculum sea el mejor, que tenga más años de experiencia que cualquiera de las candidatas, da igual que sea el más preparado, da igual ¡porque no tengo tetas! Y ahora yo me pregunto ¿qué hago? ¿me pongo tetas como Berto Romero? ¿me indigno y escribo una absurda carta a una ministra que jamás será leÃda? Y sigo con mis preguntas ¿Dónde están esas polÃticas de igualdad de su gabinete, de quienes la nombran para su cargo y a fin de cuentas suyas? ¿Dónde, que yo no las veo?
Querida Bibiana (permÃteme que te tutee) seguiré leyendo tu blog, seguiré defendiendo la importancia de tu ministerio cuando me siente de cañas con los amigos, seguiré actualizando el mÃo y es que esto de estar en el paro te deja mucho tiempo para cañas, tapas y blogs.
Momentos
17:06:00¿Se puede una persona enamorar en una décima de segundo? SerÃa bonito decir que sÃ, quedarÃa un blog de lo más romántico, serÃa maravilloso ...
¿Pero sabes en que creo? En los momentos mágicos, en esos momentos en los que el mundo se detiene, en esos momentos en los que caminamos sobre el viento, en esos momentos en los que una manta que nos cubre hasta la cabeza es el mayor escudo ante ese hostil mundo que nos rodea, momentos en los que el tiempo no corre, momentos en los que esa canción que suena en el iPod que compartimos se convierte en la banda sonora de nuestra vida.
Momentos en los que no hace falta hablar, momentos en los que las palabras sobran, momentos en los que tu mundo se reduce a ti y el tuyo a mÃ… Momentos en los que conseguimos ver la luna llena que nos acompaña a las 2 de la tarde… momentos en los que un beso es un mundo…
¿Te puedes enamorar en una décima de segundo? No lo creo pero sà te puedes enamorar en uno de esos mágicos momentos.
El Mundo Gira
17:09:00Y el silencio lo inunda todo o es quizás mi corazón que late demasiado fuerte y no consigo escuchar nada más, no lo sé, no quiero saberlo. Y...
Y es que a veces es mejor tan solo sentir, no plantearnos si esto es bueno o malo, esto es nuestro y que se joda el mundo, somos la envidia del mismo.
Aeropuertos
17:03:00Los aeropuertos son lugares llenos de contrastes, cada vez lo tengo más claro. Son lugares de insólito silencio roto muchas veces tan solo p...
Son lugares de insólito silencio roto muchas veces tan solo por el ruido de otros aviones que llegan cargados de miedos e ilusiones. Y es que es muy llamativo ese absoluto silencio que se forma mientras la gente espera para embarcar… siempre me ha llamado la atención ver como todos (supongo que haré lo mismo) estamos allÃ, en silencio o susurrando esperando nuestro turno para entrar. A veces parece que fuésemos corderos esperando su turno en el matadero, sabiendo que al rebasar esa puerta algo terrible nos espera; quizás este silencio solo sea comparable a las salas de espera de los dentistas.
Los aeropuertos son lugares de contrastes en los que puedes encontrar mil y un sentimientos flotando en el ambiente: el miedo al vuelo, esa pareja que se besa al reencontrarse tras ese periodo de ausencia o la misma pareja que se besa en la despedida con uno de esos besos que te dicen “no te vayas… y si lo haces, vuelvo pronto”, uno de esos que erizan la piel y llegan los ojos de brillo, él dirá que es el aire, ella quizás ni se quite las gafas de sol… y es que a veces, es mejor no ver lo que sentimos. Porque es seguro que las despedidas duelen mucho más que los nervios quizás porque en ese suelo, en ese aeropuerto dejamos algo a lo que realmente nos gustarÃa aferrarnos mucho más tiempo.
Los aeropuertos son lugares de contrastes. A veces llegas a ellos nervioso, y es que eso de volar, a veces, no es tan confortable. A veces sales de ellos mucho más nervioso porque sabes que al pasar esa puerta alguien estará allà y… ¿Por qué me tiemblan las rodillas? ¿Será ella o serán los nervios del aterrizaje? Probablemente los nervios ¿no?
Los aeropuertos son lugares de contrastes donde alegrÃa y la ilusión se dan la mano con la pena y el miedo. Los aeropuertos son lugares de contrastes.
Mañana (sin ti)
17:03:00Vuelve a llover cuando parece el que verano habÃa llegado, lo sé porque escucho la lluvia contra el suelo del patio de luces; no me hace fal...
Vuelve a llover cuando parece el que verano habÃa llegado, lo sé porque escucho la lluvia contra el suelo del patio de luces; no me hace falta encender la luz o subir la persiana, sé que llueve de nuevo, sé que tendré que buscar de nuevo los pantalones largos en el armario, o quizás en el cubo de la ropa sucia ¿he puesto la lavadora? Qué más da! Ahora ya es tarde para preocuparse por ello.
TenÃa pensado coger la bicicleta e irme a la playa, pero está claro que no, que habrá que cambiar de planes… quizás visite la parte vieja, sus calles de piedra mojada siempre han tenido un olor peculiar, el calor de la piedra se mezcla con el agua frÃa… sin duda ese olor a tormenta me acompañará siempre.
¿Y tú qué? ¿Cuál es tu plan? Últimamente lo conozco: estudiar, estudiar y estudiar… la verdad es que no añoro mis tiempos de estudiante, aunque si bien es cierto que me da pena no haberlo hecho más pero bueno eso ya pertenece al pasado.
Me levanto, no estás, lo sé, soy una marmota; me cruzo con el espejo del baño y no, no soy tan carcamal, te diré más, me veo bien incluso cada dÃa mejor… ya duchado con la toalla en la cintura recorro el pasillo sin prisa, arrastrando los pies, me siento en el sofá y pongo música… poco a poco me despierto, el dÃa está gris pero bajaré igual al mercado donde saludaré a la frutera mientras tiro de la cesta de la compra y en mis oÃdos suena la última de Nutini que has metido como sorpresa en mi play-list.
Llego a casa, aun vacÃa sin ti, dejo donde siempre mis llaves aunque después no recuerde donde las he tirado. Coloco la compra y de nuevo chanclas (cholas, como tú las llamas) y pantalón corto. La música suena en la sala de estar mientras yo tarareo Ray LaMontagne en la cocina: lechuga, tomate, queso feta… sÃ, sé que no te acaba de convencer pero de primero esta ensalada está bien, aunque no sea la ensaladilla de tu madre… y mientras Maga se va de Vacaciones en un Minuto suena la cerradura… Hola, ya estoy en casa… Hola (te estaba esperando)
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